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lunes 2 de mayo de 2011
El inevitable ser humano.
14:58 | Escrito por
Marga |
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Sigo leyendo al maestro Borges, uno de los considerados grandes de la literatura universal, y no puedo sino sonreír ante un cuento suyo -La Trama-, tan eterno como su mensaje. Nada puede inventarse, pues: el ser humano es como es, desde su más primitivo comienzo. La evolución no se encuentra al alcance de todos.
Si tenéis curiosidad por el tema, os aconsejo la película La invasión, cuyo final da qué pensar sobre la maldad innata (primitivismo) del hombre y su inevitabilidad. La opción B es un ser vivo sin emociones... ¿Acaso podemos elegir esto último, aun sabiendo que lo que escogemos es nuestro propio fin?
Aquí os dejo el cuento referido:
La Trama, de Jorge Luis Borges.
Para que su horror sea perfecto, César, acosado al pie de la estatua por los impacientes puñales de sus amigos, descubre entre las caras y los aceros la de Marco Bruto, su protegido, acaso su hijo, y ya no se defiende y exclama: ¡Tú también, hijo mío! Shakespeare y Quevedo recogen el patético grito.
Al destino le agradan las repeticiones, las variantes, las simetrías; diecinueve siglos después, en el sur de la provincia de Buenos Aires, un gaucho es agredido por otros gauchos y, al caer, reconoce a un ahijado suyo y le dice con mansa reconvención y lenta sorpresa (estas palabras hay que oírlas, no leerlas): ¡Pero, che! Lo matan y no sabe que muere para que se repita una escena.
Etiquetas:
Cuento
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3 comentarios:
En nuestros genes es posible que quede aún algo de ese primitivismo, pero no podemos volver al estado salvaje, yo creo que la historia del hombre no es una equivocación, tiene claro, sus aciertos y sus errores pero ellos nos han llevado al triunfo de la libertad, al respeto, la opción B no entra dentro de mis opciones, vivir es emocionarse, es posible que la vida sea un círculo cerrado en que todo vuelve a suceder..
Adolf Eichmann, Hitler, Himmler, Charles Manson... por no hablar de tantos otros, seguramente escogieron la opción B, en aras de una causa superior. Así que el peligro es mucho mayor de lo que a veces pensamos.
Acabas de demostrarme que, entonces, la Opción B para mantener la paz no es válida. Al carecer de emociones, también se puede practicar el mal sin remordimientos...
Total: mejor pues una humanidad emotiva con todo lo bueno y lo malo que ello conlleva.
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